El Bracero

El Bracero en la Semana Santa Leonesa

Como hermano o hermana en Cristo y miembro de la Orden Penitencial que organiza el desfile procesional, su procesión, debe aceptar y acatar el Reglamento de Braceros que establece el estatuto de la Cofradía o Hermandad a la que pertenece.

El bracero de la Semana Santa leonesaEl bracero deberá estar dispuesto física, moral y emocionalmente para la puja en el Paso al que se ha apuntado. Para ello, deberá hacer caso u obedecer las directrices del jefe de Paso,  tanto antes, como durante y después de la procesión.

El ser bracero significa un orgullo, pero eso no quiere decir que sólo se sea de un Paso ya que, por necesidad del momento, que ocurre siempre durante la procesión que corresponda, deberá prestarse a pujar en el Paso que se le precise.

Se puede dedicar la puja de la procesión a un motivo, que siempre será personal, debiendo guardar el respeto y compostura que el acto religioso requiere.

En cuanto a las aptitudes físicas, no se necesita que el bracero sea una “super persona“. Lo que debe hacer es estar dispuesto a soportar sobre uno de sus hombros o los dos,  si el Paso lo requiere,   el peso proporcional del Paso sin desfallecer. Para ello, antes de la procesión, deberá colocarse donde cree que es su puesto, su sitio, que estará señalado por una almohadilla en la vara o varas donde pujará, porque ha pujado ahí en ocasiones anteriores. Pero si considera cualquier  bracero, o él mismo, que su correcta colocación es uno o varios puestos, o almohadillas, hacia delante o atrás, se moverá sin protestar.

Hermandad de Jesús Divino Obreo

De un año a otro, de una procesión a otra, la altura del bracero varía. La altura del bracero va desde el suelo, siempre con los zapatos de la procesión, al hombro. Con esta medida el jefe de Paso puede colocar al bracero en un sitio adecuado para él y para el conjunto del Paso.

¿Por qué varía la estatura al hombro del bracero? 

Existen varios aspectos. Estos son:

  1. El bracero tiene menos de veinticinco años. El ser humano termina su crecimiento físico aproximadamente a esa edad.
  2. De 25 a 45 años aproximadamente la estatura se mantiene. También en esta franja de edad se producen cambios metabólicos y morfológicos. Se crece a lo ancho: hombros, abdomen; en las piernas, disminuye su contorno. Los problemas de salud, trabajo, familiares o económicos pueden hacer que para esta procesión y esa puja no vaya tan estirado como en años anteriores.
  3. A partir de los 45 años se produce un desgaste en la estructura músculo-esquelética de la persona que hace que se vaya perdiendo altura.

Ante lo expuesto, el bracero no deberá decir nunca: “que ese es su sitio o su almohadilla, “que aquí he pujado siempre” o “que el año pasado pujé aquí”. La necesidad de la procesión hará que se varíe de lugar en la misma vara o en las de alrededor.

El bracero cuando va a la procesión no va a lucirse, va a hacer un sacrificio. Tiene que saber que su cuerpo va a tener un desgaste físico que no tiene en su vida diaria, tanto estudiantil, como deportiva o trabajadora.

El peso proporcional del Paso asignado en su sitio, señalado por una almohadilla implica:

  • QUE su cuello va a sufrir el roce de la almohadilla.
  • QUE su hombro va a ser aplastado por la almohadilla.
  • QUE su espalda sufrirá el empuje hacia abajo que ejerce el Paso que porta sobre su hombro u hombros, por lo que acabará desfilando con un hombro más alto o elevado que el otro.
  • QUE las caderas, como parte final de la espalda, se desnivelarán.
  • QUE las piernas han de soportar el peso de la carga que porta sobre su hombro u hombros y moverse para que el bracero se desplace.
  • QUE los pies soportan el peso de todo su cuerpo más el de la puja.

La puja ideal para el bracero consiste en ir durante todo el recorrido de la procesión con el cuerpo totalmente estirado, al igual que lo hace en su  vida diaria cuando se dirige de un sitio a otro. Si el bracero pudiera pujar así, al terminar la procesión diría: “que no le ha pesado”, “que no le duelen las piernas, los pies o la espalda”, “que el hombro no le arde, no lo nota dolorido”, “que el Paso este año se ha llevado como nunca, no pesaba”, “parecía que llevaba sobre el hombro una pluma, ¡no ha pesado!”, “no ha bajado el Paso ni una sola vez, ni siquiera en las curvas de las calles”, “ha tenido que ir el Paso magnífico, con mucha majestuosidad, porque no se ha oído, ni una sola vez, dentro de él, pedir subirlo: ¡Arriba! o ¡Arriba hermanos!

Pero si el Paso no es llevado así durante la procesión por sus braceros, sino que tienen que agacharse, doblando la espalda o las piernas porque al posarle, en las paradas, sobre sus tentemozos o sus horquetas, y éstas ceden ante el elevado peso y, en vez de quedar la almohadilla a la altura del músculo deltoides del brazo, queda a nivel del codo, tienen que coger la vara entre sus braceros y subirla para corregir la posición de las horquetas o tentemozos. Porque durante el recorrido el Paso no puede avanzar por un cable del tendido eléctrico o telefónico debiendo poner las varas “al brazo” o colocarle sobre el suelo para salvar el obstáculo. Y de nuevo “sobre el hombro” o “al brazo y al hombro”.

No puja estirado porque ha salido en otra u otras procesiones y tiene el hombro contusionado o con alguna herida y la espalda dolorida o con agujetas del esfuerzo realizado.

Si queremos como braceros que nuestra procesión luzca como nunca habremos de ir preparados:

  1. Mentalmente porque queremos que sea la mejor procesión de la Semana Santa. Porque voy a dar lo mejor de mí mismo por este motivo: personal, familiar.  Porque ofrezco la procesión y la puja por …
  2. Físicamente  porque si realiza ejercicio físico o un deporte con sus estiramientos oportunos, su cuerpo estará más entrenado. ¿Qué ejercicio físico o deporte es aconsejable? Cualquiera que en su realización dure más de treinta minutos, es decir, aeróbico. Con dos sesiones a la semana como mínimo y combinando dos o tres actividades deportivas a la semana.

Bracero Semana Santa en León

¿Qué le ocurre al cuerpo del bracero si no cumple estas dos premisas?

  • 1- QUE la procesión, y más particularmente la puja, no le importa. No quiere que su cuerpo sufra daño. Se deja llevar. Se cuelga de la almohadilla y, cuando ésta le toca, es el primero en gritar: ¡Arriba! Se coloca entre dos  braceros más altos que él mientras presume y alardea. Con el consiguiente perjuicio para él y todos sus hermanos braceros  de puja.
  • 2- QUE los pies han de estar lo más sanos posible para desfilar, bien calzado o descalzo. Sin callos, rozaduras, uñas encarnadas, grietas entre los dedos.

El bracero tendrá especial cuidado con el tentemozo, porque esta  barra de hierro o de aluminio en cualquiera de sus dos desplazamientos de ir recogida a posarse en el suelo, o bien, de estar en el suelo  y recogerse puede acarrearle un disgusto.  En el primero de los disgustos-sucesos puede romperse el zapato o, en su defecto, alguna estructura metatarsiana o falángica del pie y, en el segundo, puede atraparle el guante dañando a la mano.

El calzado, que siempre será zapato, deberá ser lo más cómodo posible, sin aprisionar ni provocar rozaduras al pie. Los calcetines han de mantener su posición. Si no es así, le resta esfuerzo de puja al bracero por incomodidad, por encontrarse a disgusto, por temor a lesiones por roce del zapato.

  • 3- QUE las piernas cuanto más entrenadas  físicamente estén, mejor soportarán el esfuerzo de la puja. Porque se han de flexionar para proteger la espalda, cuando el Paso baja. Si esto  sucede, que es con mucha frecuencia, las caderas, las rodillas y los tobillos sufren.

En las caderas se producen agujetas por el esfuerzo de ir en una posición incorrecta.

En  las rodillas puede surgir dolor, bien por la propia articulación: meniscos, cartílagos, morfología de los huesos; bien de las estructuras músculo-tendinosas que hay en ellas: contracturas musculares, calambres, a nivel del muslo o de la pierna.

 En la pierna puede afectarle el tentemozo, llegándole a ocasionar una fuerte contusión con el consiguiente hematoma. A nivel de tensión muscular puede quedar resentido el músculo gemelo con un posible daño del tendón de Aquiles.

En los tobillos hay dolor, producido por:

-El cansancio de la puja.

-El posicionamiento de las piernas.

-Los pisotones de los braceros  cercanos.

  • 4- QUE la espalda a nivel lumbar surge dolor. El bracero se lleva las manos a las  caderas, resopla, le duele la zona glútea, posición incorrecta, cansancio muscular que se convierte en agujetas. A nivel de huesos sufren las vértebras lumbares y sacras.

Foto Semana Santa

  • 5- QUE la espalda a nivel dorsal surge dolor. La respiración se hace más agitada. El bracero debe  vencer la fuerte presión hacia abajo que ejerce la almohadilla. Sobre uno de sus hombros va una almohadilla que se resbala y la sujeta con la mano de ese hombro. Este gesto, de sujetar la almohadilla, implica que el brazo va flexionado: hombro y codo están a la misma altura para que la mano se apoye en la vara y la almohadilla; y a nivel de la espalda, el hueso de omóplato gira sobre sí mismo, gracias a un numeroso grupo de músculos y tendones que permiten que el brazo se eleve. Esto hace que existan muchas tensiones de músculos y tendones que adoptan malas posturas, pudiendo afectar a las vértebras de esa zona de la espalda.
  • El dolor puede afectar también a la parte alta del pecho, por debajo de la clavícula, debido a la posición del brazo que se sustenta en la vara.
  • 6.- QUE su hombro termina contusionado o con alguna herida producida por el roce de su hombro contra la almohadilla que ha soportado en la procesión.
  • 7.- QUE su cuello mostrará signos de enrojecimiento producido por el roce entre éste y la almohadilla. La buena puja lleva implícito acercar el cuello a la almohadilla y sujetarla con la mano para que ésta no se escape.

Ante todo lo expuesto, es mi deseo que toda persona que sea bracero o bracera se preste a la  buena puja, haciendo caso de lo que le diga el jefe de Paso y sus ayudantes, si los hubiere, dando lo mejor de sí mismos para no tener que afrontar, vamos a llamarles las “contraindicaciones” o los “efectos secundarios” de pujar un Paso. ¡Qué sea enhorabuena!, el portar sobre el hombro cualquier Paso de la Cofradía o Hermandad penitencial que pertenezca el lector o lectora.

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Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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