DIOSES DE LA MITOLOGIA

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El ser humano desde sus comienzos como tal ha buscado interpretar los fenómenos de la naturaleza. Otorgó divinidad al sol, la luna, el viento, la lluvia.  Pidió protección para los acontecimientos de su entorno como el nacimiento de un ser humano o a la hora de ver morir a uno de los suyos. Creyó que existían seres superiores, con poderes superiores a los de él, a los que llamó dioses. Siendo estos los más conocidos los dioses de la mitología griega y de la romana.

El ser humano en su día a día de subsistencia y ocio dejó muestras en las cuevas de Altamira en Cantabria, la Pileta en Málaga, la cueva de Tito Bustillo en Asturias, por ejemplo. Sufrió a nivel físico y para remediarlo se frotaba la zona dolorida, dando origen al masaje. Como este procedimiento curativo no daba el resultado estudió el comportamiento de los animales y a la propia naturaleza. Un ejemplo lo tenemos en la cultura oriental. Los habitantes de lo que hoy conocemos como China desarrollaron vía estudio y observación de la naturaleza y de los animales una medicina curativa muy eficaz, siendo el masaje una de sus principales terapias, junto a los remedios naturales que la naturaleza de su entorno le ofrecía (agua, sol y plantas medicinales).

En las culturas griega  y romana surgieron unos seres mitad hombres, mitad dioses que dieron origen a la mitología. Mitología según la Real Academia de la Lengua es “Historia de los fabulosos dioses y héroes de la gentilidad”.

De entre los dioses de la mitología voy a destacar dos por su relación con la salud: Apolo y Asclepio.

APOLO

Fue el dios protector  de la música (por tocar la lira muy hábilmente), de las artes y de la salud. Hijo de Zeus y Leto (hija de un Titán). Fue el dios solar, de la luz y arquero celeste. La civilización etrusca le llamó Aplu  y los romanos Febo.

Fue el dios de la vida, la alegría y la verdad, curaba las enfermedades. Enseñó a los humanos el arte de la curación, lo que hoy día es la medicina.

También fue el dios de la agricultura y la ganadería, de la naturaleza y su cadencia.

Después de Zeus fue el dios más venerado. Fue conocido como jefe de las musas y director de sus coros. Entre sus atributos figuraron lobos, delfines, cisnes, arcos y fechas, una corona de laurel (cuenta la leyenda que Apolo persiguió a la ninfa Dafne y ésta pidió a su padre, que era el dios-río Peneo, que le ayudara para librarse de él. Fue transformada en un árbol sagrado, el laurel). A partir de ese momento se imponía la corona de laurel a los atletas vencedores y a los poetas más sobresalientes, por estar consagrado el laurel a Apolo. Otro de sus atributos representativo de sus poderes proféticos fue el trípode sacrificial. Fue un arquero diestro y un atleta veloz, siendo el primer vencedor en los juegos olímpicos.

En la leyenda homérica fue el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos. Otorgaba el don de la profecía a los mortales a los admiraba y quería. A Apolo también se le llamó Délico, porque la isla donde nació era Delos. También se le denominó Pitio por haber matado al dragón Pitón.

ASCLEPIO

Fue un dios sanador, el dios de la medicina. Los romanos le denominaron Esculapio. Al igual que  Zeus, se le representaba con una gran barba.

Se le ha representado con un báculo y una serpiente enredada en él. Ha aparecido con un perro tumbado a sus pies y también con tablas para la escritura. Esto último es el emblema de la ciencia médica.

Fue hijo de Apolo y de Corónide.  Fue criado y educado por el centauro Quirón he instruido en las artes de la medicina y de la caza.

 Al servicio de los hombres puso Asclepio sus conocimientos médicos. En su trayectoria como sanador llegó incluso a resucitar a los  muertos. Zeus, ante las quejas de Hades, dios de los muertos, y para evitar que el orden del mundo se alterase con los poderes de Asclepio, decidió matarlo con un rayo.

Apolo vengó la muerte de su hijo matando a los ciclopes que eran los encargados de fabricar los rayos para Zeus.  A Asclepio le fue devuelta la vida, cumpliéndose así una profecía hecha por Euipe, hija de Centauro (predijo que aquel niño renovaría sus destinos dos veces y que muriendo semidiós, sería convertido en dios), e incluso le fue concedida la inmortalidad, convirtiéndose en la constelación llamada Serpentario.

A Asclepio se le atribuye un hijo, Hipócrates.  La historia ha considerado a Hipócrates como padre de la medicina. Famoso por su “juramento hipocrático”. Hipócrates tuvo dos hijos, Podalirio  y Macaón y varias hijas, entre ellas Higia (la salud) y Panacea (el remedio para todos los males).

EL JURAMENTO HIPOCRÁTICO

Juro por Apolo, médico y por Esculapio, y por Higia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos por jueces, que este mi juramento que será completo hasta allá donde tengo poder y discernimiento.

A aquel que me enseñó este arte lo estimaré lo mismo que a mis padres, participará de mi sustento y, si así lo deseara, participará de mis bienes.

Consideraré a su descendencia como hermanos míos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.

Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos de aquel que me  enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación de acuerdo con la ley médica y no a otras personas.

Llevaré adelante este régimen, el cual de acuerdo con mi parecer y discernimiento será en beneficio de los enfermos y los apartará del perjuicio del error.

A nadie daré una droga mortal,  aunque me fuera solicitada, ni daré consejo a tal fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer sustancias abortivas, mantendré mi vida y mi arte alejado de culpa.

No operaré a nadie por cálculos, dejando tal labor a quienes trabajan en esta práctica.

En cualquier casa en la que entre será para beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario o corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres, libres o esclavos.

Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, escuche o vea en la vida de los hombres que no tenga que hacerse público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas. (Este apartado va con cualquier oficio que desarrolle el ser humano puesto que trabajamos al servicio de los demás. Sabemos sus datos personales, sus costumbres, donde viven, etc.).

Si cumplo este juramento y no lo rompo, que los frutos de la vida y del arte sean míos, que sea siempre honrado y honesto ante todos los hombres y que  ocurra lo contrario si lo rompo y soy perjuro.

En la actualidad este juramento se hace para todas las personas que quieren dedicarse al mundo de la salud, incluyo también a todos los que nos dedicamos al oficio del masaje, puesto que procuramos el bienestar físico y mental de las personas por medio de unos toques o manipulaciones ya sean amasamientos, fricciones, sacudidas o vibraciones.

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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