El Ramo Leonés felicita las fiestas

En estas fechas tan señaladas en las que prima la cordialidad y la amistad os desear Felices Fiestas y un provechoso año 2014 con un símbolo de mi tierra: León, El Ramo Leonés.

El Ramo leonés de Navidad (Ramu llionés de ñavidá, en leonés) es un ornamento religioso recuperado recientemente (2011) en las fiestas navideñas, siendo su presencia más constatable en los límites de la provincia de León
El ramo consiste en un armazón de madera de forma triangular, semicircular (típico de la comarca de Omaña) o cuadrada, en el que se sitúan 12 velas simbolizando los meses del año. Del mismo cuelgan diferentes ofrendas, tales como lazos, hilos de lana, puntillas, bordados, rosquillas y frutas. Este armazón se apoya en una vara de madera colocada verticalmente sobre una peana que le sirve de soporte. Al pie del ramo se suele situar de nuevo una cesta con ofrendas, comúnmente castañas y nueces.

Los orígenes del ramo parecen remontarse a épocas precristianas, en las que el ramo (entendido como una rama de árbol en sí) tenía un carácter votivo como culto a la fertilidad y preludio de la primavera. Es, por tanto, un símbolo pagano asimilado por la Iglesia al parecer a través de las pastoradas (pequeños autos de Navidad que se celebraban en los atrios de las iglesias de las provincias de León, Zamora y Asturias).
La tradición evolucionó del ramo natural a la estructura de madera anteriormente explicada, probablemente por influencia del tenebrario existente dentro de los templos parroquiales donde inicialmente se colocaban. Más tarde empezaron a situarse dentro de los hogares, de un modo similar al árbol de navidad.
Con la despoblación del campo leonés acaecida durante el siglo XX, esta tradición estuvo a punto de perderse por el empuje de otras importadas, como el ya mencionado árbol, y por ser identificado el ramo como algo rural y por tanto desdeñable. Actualmente (2008) vive un nuevo renacer al ponerse de moda en la sociedad leonesa, en especial la de la capital provincial.
Fuente: Wiki

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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