Estrés

estres

El término estrés proviene de la física, desde esta perspectiva significa tensión, presión, y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo.

En Psicología, se considera que el estrés se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente (estresores internos o externos) y los recursos disponibles del sujeto. Por lo tanto el estrés puede ser definido como:

El proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada poniendo en marcha sus propios recursos de afrontamiento; cuando el sujeto siente que no posee recursos para hacer frente a esta demanda o demandas, surge el estrés, que va a poner en marcha una serie de reacciones adaptativas, que van a implicar una activación fisiológica.

Entre las respuestas emocionales que con más frecuencia se dan ante el estrés destacamos la ansiedad, la ira y la tristeza.

Con frecuencia ansiedad y estrés se usan como sinónimos, sin embargo yo prefiero adscribirme a la tradición que considera que hay diferencias de matiz entre ambos conceptos; desde este punto de vista el estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio y la ansiedad es la respuesta que con más frecuencia se da ante el estrés. Aunque debemos destacar que la ansiedad se va a producir cuando interpretamos o valoramos, que estamos ante una amenaza, ante una situación que no podemos controlar y ante la que sentimos temor, en este sentido la reacción de ansiedad es una valoración subjetiva. Por lo tanto ante una misma situación unos pueden sentir ansiedad y otros no. En este sentido el estrés funciona de la misma manera.

Otro aspecto interesante es que no podemos “escapar totalmente del estrés”. Suponemos que para sentir estrés debemos estar sometidos a altas demandas laborales, sociales, emocionales…, pero todo el mundo de alguna manera siente un mayor o menor nivel de estrés; para sentir un nivel de estrés “cero” uno tendría que estar muerto.

Como dice José J. Navas Robleto, Doctor en Psicología Clínica, en su libro “El estrés nuestro de cada día”:

No podemos escapar del stress aún cuando nos alejáramos de vivir en la civilización o la ciudad, nos alejáramos del trabajo, la competencia humana; y nos fuésemos a una remota y elevada montaña. Sencillamente y únicamente podemos cambiar el tipo de stress al que nos exponemos.

Entre los factores desencadenantes de estrés, también conocidos como estresores, pueden mencionarse a cualquier estimulo, ya sea externo o interno, que de manera directa o indirecta, propicia la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo.

Al igual que ocurre con otros estados emocionales, ante el estrés damos tres tipos de respuestas: Respuestas Cognitivas, Respuestas Físicas y Respuestas Conductuales o Motoras.

En cuanto a las Respuestas Cognitivas, serian todos aquellos pensamientos que tenemos cuando estamos bajo la influencia de un estrés que no podemos manejar y que se traduciría en pensamientos irracionales, de tipo catastrofista, teñidos de matices absolutistas (de todo o nada), por ejemplo:

  • Nada en la vida me sale bien.
  • Todo lo que hago en la vida es cometer errores.
  • No voy a salir de esta situación, no hay solución.
  • Esto es una tragedia.
  • No lo puedo soportar…

Dentro de las Respuestas Físicas, nos encontraríamos con todos los síntomas que a nivel corporal puede producir el estrés:

  • Dolores de cabeza.
  • Molestias estomacales.
  • Contracturas musculares debido a tensiones musculares prolongadas.
  • Problemas en piel como dermatitis, eccemas..
  • Caída del cabello.
  • Problemas sexuales.
  • Presión sanguínea alta.
  • Taquicardias
  • Sequedad de boca….

Las Respuestas Conductuales o Motoras serían todos aquellos comportamientos que son provocados o motivados por niveles de estrés que no

sabemos como afrontar:

  • Uso de drogas.
  • Alteración del apetito: comer en exceso o pérdida de apetito.
  • Alteraciones del sueño: dormir en exceso o sufrir insomnio.
  • Fumar en exceso.
  • Tics nerviosos.
  • Frecuentes cambios de humor.
  • Impulsividad.
  • Moverse constantemente…

El estrés también interfiere con el aprendizaje, pues provoca dificultad para la concentración con lo que tendríamos una disminución de la memoria, pudiendo llegar incluso a bloqueos mentales.

En cuanto a la incidencia del estrés en la población, buceando en hemeroteca podemos encontrar un artículo del ABC del 16 de abril de 2012, titulado “El estrés, la epidemia laboral del futuro”, en el citado artículo podemos leer que:

Es cierto que en los países occidentales contamos con sistemas sanitarios solventes que velan por nuestra salud, pero el fantasma del estrés sobrevuela sobre nuestra vida diaria y puede impedir ese disfrute de la madurez. Y más en estos tiempos, en los que la crisis económica y la inestabilidad laboral son permanentes. La OMS calcula queel 25% de los pacientes examinados por el médico de cabecera presentan síntomas de ansiedad y que a lo largo de la vida el 15% de la población desarrolla alguno de los trastornos relacionados con esta dolencia.

Y continúa

En 2020, los trastornos de ansiedad y la depresión serán la causa de enfermedad número uno en el mundo desarrollado, según el informe sobre la salud en el mundo elaborado el año pasado por la OMS.

El diario “El Mundo” publicó el 27 de septiembre de 2012 que “Una de cada cuatro bajas laborales en España está relacionada con el estrés” y que en cuanto al perfil del estresado.

Las mujeres suelen consultar más en relación a este problema, algo que ha achacado al hecho de que ellas “expresan con más facilidad lo que sienten

¿QUÉ PODEMOS HACER?

  • Identificar la situación o causa que está produciendo estrés.
  • Identifique los errores de pensamiento. Cambie el pensamiento negativo por otro más positivo y ajustado a la realidad.
  • Aprenda a relajarse, “no puede haber una mente tensa en un cuerpo relajado”
  • Practique diariamente la respiración diafragmática o abdominal.
  • Haga ejercicio.
  • Programe y disfrute su tiempo de ocio
  • Aprenda a relativizar.
  • Aplique el sentido del humor.
  • Hable de sus preocupaciones con personas de su confianza, si no las tiene, escriba sobre ello.
  • Practique el Altruismo. Ayudar a los demás reduce el estrés. Según la organización británica Fundación para la Salud Mental, actividades como el voluntariado pueden reducir el estrés así como mejorar el estado de ánimo.

Por último señalar que hay ocasiones en que hay que buscar la ayuda profesional del psicólogo para manejar problemas físicos o emocionales relacionados con el stress, sobre todo cuando hemos intentado por nosotros mismos solucionar el citado problema y no lo hemos conseguido. Ponernos en manos de un buen profesional a tiempo puede significar que el estrés no se vuelva crónico y afecte a nuestro funcionamiento social, laboral, familiar… con el consiguiente deterioro, en nuestra calidad de vida, que esto supondría.

Autora: Ana María García (Psicóloga)

.

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

Se el primero en comentar