LA MEDITACIÓN

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Según el diccionario de la Real Academia la meditación es

Aplicar con profunda atención el pensamiento a consideración de una cosa, o discurrir sobre los medios de conocerla o conseguirla. También puede significar la reflexión que se hace sobre un texto, pudiendo ser ejercicios para el estudio de la conciencia.

Se puede estudiar la conciencia en calma absoluta y en una postura cómoda. Friso Melzer en su introducción a la meditación propuso usar para el sistema de meditación occidental el término interiorización, etiquetándose el método oriental con la palabra concentración. La palabra meditar en latín viene a significar hacer ejercicios que requieren concentración y atención, porque la raíz de la palabra meditar viene a significar viajar, medir, moderar con inteligencia y moderación. Resumiendo la meditación es la reflexión hasta encontrar el significado y esto conlleva un proceso de maduración de la personalidad.

La meditación hay que entenderla como una terapia sanadora, volverse sanos, llevando al ser humano hacia su plenitud. Esto sólo se consigue con ejercicio. Pero, ¿qué ejercicio?  Con la meditación encuentra uno su propio ser, a sí mismo. Dice Lotz:

La persona humana adquiere la plena libertad y la disponibilidad de sí misma.

Tilmann expresó que: “la meditación es la más humana de todas  las cosas humanas”. La meditación trata de que la persona se encuentre a sí misma, de que localice su centro de gravedad y de que comprenda a su propio corazón. Con la meditación se aprende a conocerse y a experimentar sobre sí mismos.

A la hora de conocerse debemos saber que existen dos tipos de conocimientos. Uno es el intelectual, el razonamiento y la lógica, y el otro es el intuitivo o intuición que es desarrollado con la meditación Pascal dijo:

El corazón tiene sus motivos que la razón no conoce.

El conocimiento y entendimiento puede entrar, ordenarse y explicarse pero se vuelve en certeza inmediata, alejado de la lógica. “La meditación  contribuye al conocimiento directo, es reflexión, que se convierte en individualización del significado”.

Desde el punto de vista del método a utilizar, el occidental o el oriental, se puede definir a la meditación como un proceso de observación intenso, que lleva hasta la identificación con la cosa observada. Es un camino que sus inicios son complejos para llegar a una gran simplicidad.  Con la meditación nos encontramos o nos descubrimos nuevamente, nos ponemos en paz con nosotros mismos. El contenido por el que meditamos nos lleva a nuestro ser, al propio yo, a la realidad que nos concierne. La meditación nos ayuda a estructurar nuestra vida.

Con el ejercicio de la meditación se aprende a prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor y a sí mismo, sin prejuicios ni malos pensamientos. Se aprende a aceptarse a sí mismo, tal como se es; por lo tanto, se aprende a tener una comunicación consigo mismo y con los demás. Se dice que la meditación sirve como ayuda para la vida diaria, para encontrar la paz, la fe y la calma, incluso en actividades peligrosas o de más responsabilidad. Esta fe, paz y serenidad se verá reflejada en nuestra salud.

la meditaciónCuando llega el momento de escoger qué método utilizaremos para aprender a meditar nos encontramos, como mencioné más arriba, con una diversidad  que se enseñan y practican en oriente y los que se adaptaron a occidente. Todos son buenos, ninguno es el mejor. Existe un método en occidente que tiene como base al yoga y la hipnosis. Este método fue desarrollado por el profesor J. H. Schultz, denominándose Training Autógeno. Los métodos orientales más conocidos son el yoga, el zen y la meditación trascendental.

La meditación es un estado intermedio entre la conciencia despierta y el sueño. El estar dormidos supone el haber alcanzado el máximo grado de relajación. La posición que adoptemos para meditar no debe inducir al sueño. Por este motivo la posición de estar sentados sobre los talones es la ideal para meditar. Para algunas escuelas la mejor postura es estar cómodos sentados y relajados.  Cuando nos acostamos para dormir adoptamos una postura, dejamos la mente en blanco, sin pensar en lo que hemos realizado o lo que realizaremos al día siguiente y nuestra respiración es normal, no está agitada

Para Johannes Lotz :

Se puede pasar del contenido a la actitud o por la actitud al contenido.

¿Qué quiere decir esto?  Que la meditación no es un camino de sentido único. Significa que se puede tomar una palabra, una imagen o una actividad, porque esto repercute en la actitud o se sigue el camino corporal, una posición determinada, una respiración. Cualquier escuela de meditación o parte del contenido, como es el caso de un mantra, alcanzando la relajación, o tomando como punto de partido una actitud, que a través del entrenamiento físico se llega al contenido, o usando ambas direcciones.

Como mencioné  más arriba la respiración debe hacerse con calma, pero no como la hacemos en occidente. Los profesionales del deporte, los músicos, los cantantes aprenden a respirar con el vientre y es que para la cultura oriental el centro energético está en el vientre. Para ellos el vientre significa el Hara o centro de energía vital de la persona. Cuando nos dispongamos a meditar sentándonos adoptaremos una postura erguida pero relajada. Nuestras  piernas estarán en posición 4, es decir, todo el pie tocando el suelo, el muslo y pierna en un ángulo de 45 grados. Así estará la rodilla al mismo nivel que la cadera. Los pies, mejor descalzos.  La espalda recta, erguida, relajada. Los hombros relajados, sin estar caídos hacia delante. La cara estará relajada, con un semblante sonriente, con los dos maxilares separados. Los ojos se pueden cerrar o dejarlos entreabiertos, manteniendo una mirada relajada. Las manos deben estar apoyadas sobre el regazo, con las palmas hacia arriba, juntando los pulgares y los demás dedos colocados los de una mano sobre la otra.

Cuando nos dispongamos a hacer la meditación no tenemos que sujetarnos a un tiempo determinado.  Desarrollemos un plan de vida en el que dediquemos unos minutos a la meditación, como lo hacemos para comer, para hacer deporte o para dormir, que le dedicamos unas 7 horas aproximadamente. Al principio debemos meditar con mucha frecuencia (varias veces al día, todos o casi todos los días de la semana). Cada vez que meditemos   lo haremos  poniéndonos un tope, por ejemplo, una melodía clásica, una vela encendida, un recorrido del sol  o dela sombra en la habitación donde estemos. Con esto quiero decir que no vamos a meditar ni uno, ni dos ni cinco o diez minutos, vamos a hacerlo muchos minutos más.

Cuando llegue el momento de terminar la meditación no lo haremos de repente, como cuando nos despertamos de forma repentina. No, lo haremos  lentamente. Dejaremos de fijarnos en nuestra respiración o en la palabra o símbolo que nos ayudó a meditar. Los ojos no se abrirán de repente. Los hombros se moverán hacia delante o atrás. Las manos pueden cambiar de posición o separamos los pulgares. Puede darse el caso de que al terminar nos notemos más sensibles por lo que deberemos tener algo  más de cuidado y de atención.

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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