SILENCIO Callar es una habilidad, Escuchar es un Arte

SILENCIO

La escena creo que puede resultarnos familiar a más de uno.

Una reunión de colegas de profesión en la que siempre o casi siempre hay alguien callado, en silencio, que mientras saborea lentamente su café esboza una sonrisa, de esas que son hacia adentro, mientras otros cuentan sus valías.

Desde siempre he sentido simpatía por este tipo de perfiles. Quizás porque en lo más íntimo tiendo a pensar y/o a creer que esos son los que saben de verdad (suele ser así normalmente).

Las máximas de que “la mejor palabra es la que está por decir” o mejor aún, de que “las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas” me han acompañado siempre, al menos, en los temas que considero serios y son las que me provocan la reacción descrita.

Es frecuente encontrarnos con personas que presumen de todo, de cualquier cosa. Es sin lugar a dudas, sintomático de algún complejo, quizás de la niñez, no sé…… y ya lo dicen los viejos “Dime de que presumes y te diré de que careces“. Sí, es cierto, estoy muy refranero, pero es que a medida que pasan los años te das cuenta de lo mucho que sabía tu padre.

Por eso, cuando estoy en compañía de colegas de trabajo, etc. procuro arrimarme al que habla poco y sonríe…..mientras algun otro se deja la saliva vendiendo sus bondades mientras observa como otros le dedican la más profunda de las admiraciones. En un 99% de las veces no suelo errar en mi elección.

Y es que corren tiempos de feria en los que, al igual que en el viejo oeste, es frecuente ver a charlatanes vendiendo brebajes cura todo en sus carretas. Y acudiendo de nuevo al sabio y viejo refranero, “el que quiera saber que vaya a clase“.

Es por esto que creo y a riesgo de equivocarme, que la sabiduría no se encuentra a pie de barra de cafetería y que no debemos dejarnos deslumbrar por todo lo que reluce y si me apuras….. si reluce no te fíes.

Callar es una habilidad, Escuchar es un Arte

Vía: Angeldelsoto.es

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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