Subir Escaleras

escaleras

En la sociedad moderna estamos habituados a que las máquinas nos hagan el trabajo duro,  como, por ejemplo, los ascensores, para acceder a los diferentes pisos de cualquier edificio. Pero, por qué los médicos recomiendan subir andando y no por ascensor y, por otro lado, bajar en ascensor y no por las escaleras.

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Subir escaleras representa un ejercicio ideal para aumentar la resistencia y la fuerza. Es un fabuloso potenciador de los músculos de las piernas. Si queremos hacer ejercicio subiendo por las escaleras debemos prestar atención a nuestra forma de respirar. Se debe hacer boca-nariz, es decir, se inspira por la nariz y espira por la boca. Teniendo claro esta forma de respirar debemos acompasar nuestra respiración con las zancadas o pasos a realizar. Con cada dos o tres pasos hacer una inspiración y con cada dos o tres zancadas hacer una espiración. De este modo podremos llegar a nuestro destino, sea el piso que sea, sin: “la lengua fuera”, o” poder articular palabra porque falta el aliento”.

Cuando subimos escaleras la musculatura de la toda la extremidad inferior se tensa. Comienza en la planta del pie, apoyando sobre la superficie toda la planta. En ese momento toda la pierna está flexionada en tres ángulos aproximados de 90º (pie-pierna; pierna-muslo; muslo-tronco). A medida que vamos estirando la pierna ascendemos y la otra pierna se va flexionando para lograr la ascensión.

El proceso biomecánico es el mismo en cada una de las dos extremidades inferiores.

En cambio, cuando bajamos una pierna se flexiona para que la otra se apoye totalmente estirada. Este proceso conlleva que la pierna flexionada no tenga a toda su musculatura en tensión. La articulación de la rodilla se lleva todo el trabajo de sostener al cuerpo y de facilitar el movimiento de descenso. Si esta articulación no está  en buenas condiciones fisiológicas (debilidad muscular, lesión ligamentosa, cartilaginosa o de hueso), sufrirá un deterioro  enorme e irreversible. Por tanto, a la hora de bajar escaleras deberíamos hacerlo como se hace en deportes como el esquí, es decir,  bajar en zig-zag. Bajar en línea recta significa sobrecargar de esfuerzo a la propia articulación y a la musculatura del muslo.

Dicho lo anterior, a partir de cierta edad  todos deberíamos utilizar el ascensor para bajar y no las escaleras con el único de ir protegiendo nuestras articulaciones inferiores.

Desde muy joven el mundo del masaje me llamó la atención. Hasta 1996 alterné mi trabajo en la administración con mi pasión por el mundo del masaje. A partir de este año me lanzo a la aventura profesionalizando mi afición. Soy consciente de formación continua y es por ello que he realizado cursos que engloban esta profesión y otras terapias alternativas.

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